domingo, 24 de octubre de 2010

Las vías del hecho

EL PAIS › EL ASESINATO DE BARRACAS Y SUS CONSECUENCIAS POLITICAS

La sociedad tiene poca tolerancia hacia la muerte joven por razones políticas y por eso todos buscaron endilgarle la responsabilidad a su adversario. Pero la celeridad de la investigación judicial descolocó esas operaciones. No hay expresión de deseos capaz de resucitar los combates del pasado, en un presente muy distinto, así como no son admisibles el fraude y la prepotencia en la CTA. Pedraza y el sindicalismo empresario y su contraste con la actual conducción de la CGT.

Por Horacio Verbitsky

El asesinato de Mariano Ferreyra por matones de la Unión Ferroviaria está llamado a tener profundas consecuencias porque el umbral de tolerancia de la sociedad argentina a la muerte joven por razones políticas o gremiales es muy bajo, sin distinción de partidos o tendencias. Tal aversión obedece tanto a hechos históricos (como los enfrentamientos entre fracciones internas peronistas entre 1973 y 1975 y los crímenes del Estado Terrorista a partir de 1976) cuanto recientes (los 38 asesinatos policiales con que se despidió el último gobierno de la UCR, las ejecuciones de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán por la policía bonaerense de Felipe Solá, que obligaron a que el ex senador Eduardo Duhalde acortara su interinato al frente del Poder Ejecutivo, y el disparo de una granada de gases a la cabeza del maestro Carlos Fuentealba por la policía de Jorge Sobisch en Neuquén). Atentos a esa sensibilidad colectiva, los gobiernos de Néstor Kirchner y CFK adoptaron como uno de los rasgos centrales de su identidad la decisión de no reprimir la protesta en el espacio público, que los diferencia de todas las administraciones precedentes y de las ofertas electorales de quienes aspiran a sustituirlos. En 2004, incluso, Kirchner despidió al jefe de la Policía Federal, al secretario de Seguridad Interior y al ministro de Justicia y Seguridad porque resistieron la directiva de que el personal policial dejara de portar armas letales ante manifestaciones. En ese contexto era inevitable que el crimen de Barracas, en el que debe analizarse por qué las policías federal y bonaerense no impidieron la agresión, pasara a ocupar el centro de la disputa política y sindical. La tragedia sucedió apenas una semana después del imponente acto de River Plate, en el que Hugo Moyano comprometió su apoyo electoral a Néstor o Cristina y descalificó al gobernador bonaerense Daniel Scioli, y de la decisión de la Coordinadora Interpatronal de boicotear la ley reglamentaria del artículo 14 bis de la Constitución, que dispone la participación de los trabajadores “en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección”. La fiscal Cristina Caamaño tomó declaraciones durante toda la noche del jueves y el viernes la jueza Susana López ordenó allanamientos y detenciones que esclarecerían por completo lo sucedido.

La batalla por la interpretación

Con una coherencia admirable los diarios y los políticos opositores señalaron una presunta responsabilidad del gobierno, con títulos como “cosecha de sangre desde el poder” o “Instrucciones para armar un polvorín”, y referencias a los “discursos incendiarios” de “los Kirchner” que “crisparon al país fomentando antagonismos”, a “la alianza del kirchnerismo con la CGT de Hugo Moyano” y al país que cayó “en manos de la mafia sindical”. Tan ostensible mistificación sólo se sostiene desde el prejuicio clasista contra los feos, sucios y malos. En 2003, el sindicato de camioneros tenía 65.960 afiliados, hoy son l07.6l8. Esto no refleja sólo el crecimiento de la economía y del transporte por ruta, sino también el reencuadramiento de trabajadores que estaban afiliados a otros gremios, como la Federación de Comercio y Servicios. El pase a Camioneros implicó una mejora salarial sustantiva: de 2.566 a 4.l35 pesos mensuales en el gremio de los Moyano, con jubilación a los 55 años y semana laboral de 44 horas. Todo lo contrario ocurre con los tercerizados por las empresas ferroviarias, con la complicidad abierta de José Pedraza: las cooperativas truchas que los emplean, en varias de las cuales participan familiares de dirigentes del gremio, les pagan no más de 2.500 pesos mensuales, cuando un ferroviario legal no cobra menos del doble. La diferencia la paga el subsidio estatal y la embolsan los sindicalistas empresarios. Tampoco es pertinente la comparación del despeje de vías cortadas, que la Unión Ferroviaria admitió haber realizado en forma conjunta con la empresa y la policía, con las asambleas de camioneros en la puerta de los grandes diarios o siderúrgicas para reclamar que se terminara con la precarización laboral de parte de sus trabajadores. Esos conflictos concluyeron en cuanto Clarín, La Nación y Siderar legalizaron la situación de esa parte del personal. ¿Es necesario precisar la diferencia entre una medida de fuerza sindical contra grandes empresas y el asesinato alevoso de trabajadores y/o militantes políticos que los acompañan?

Antagonismo o confluencia

Algunos trabajadores tercerizados del Roca consultaron el año pasado su situación con el abogado de la CGT, Héctor Recalde, quien presentó junto con el judicial Julio Piumato un proyecto de ley que modificaría los artículos 30 y 31 de la Ley de Contrato de Trabajo para acentuar la responsabilidad de las empresas principales, como ya declaró en varios casos la justicia. Esos proyectos tienen dictamen de comisión, por lo que podrían tratarse en la Cámara de Diputados la semana próxima. Desde la izquierda se ha insinuado alguna responsabilidad de la presidente CFK, por haber lucido durante el acto en River una camiseta de la Juventud Sindical, como si los infelices antagonismos de hace 35 años, que constituyeron el más trágico de-sencuentro en las filas populares, debieran repetirse hoy. La realidad no procede de ese modo. Militantes de la Juventud Sindical han participado en las últimas movilizaciones por los Derechos Humanos y su secretario general, Facundo Moyano, participó de una visita a la ex ESMA junto con el hijo de Enrique Juárez, ex secretario general de la Juventud Trabajadora Peronista (JTP), detenido-desaparecido desde diciembre de 1976. Es comprensible que los Biolcati, los Méndez y sus tribunas de doctrina prefieran la repetición de aquellos combates y no las luchas que hoy libran muchos trabajadores por mejorar sus salarios y democratizar la representación sindical, ya sea desde la CGT o desde la CTA, a las que también les gustaría ver enfrentadas. La anulación de los comicios de la CTA en diez provincias dispuesta por el tribunal arbitral que acordaron las dos listas, al constatar graves irregularidades en perjuicio del actual secretario general Hugo Yasky, muestra que la limpieza en los procedimientos y el respeto por la voluntad de los trabajadores no son un sueño imposible, que no es fatal que prevalezcan la prepotencia y el fraude, aunque se adornen con los colores ideológicos más estridentes. Falsear los resultados es repudiable, lo hagan Guillermo Moreno o Pablo Micheli. Era inverosímil que quienes apuestan a reducir la central alternativa a un micropartido de izquierda como hay tantos, marginándose del debate crucial sobre profundización del proceso de cambio iniciado en 2003 o regresión a los años del neoliberalismo, hubieran vencido en buena ley a la conducción que puso a la CTA en el mapa político y social del país, como actor valioso en la pugna con los poderes fácticos que detestan la democracia porque limita su imperio.

Una trayectoria

Pedraza era un joven delegado de los trabajadores ferroportuarios, que en 1968 se sumó a la resistencia contra la dictadura de Juan Carlos Onganía. Ese gobierno desconoció el Congreso Normalizador de la CGT pretextando que habían participado gremios sin su cuota al día, dada la intervención estatal y el alto número de trabajadores despedidos. Surgieron así la CGT Azopardo, conducida entre bastidores por el metalúrgico, Augusto T. Vandor, y la CGT de los Argentinos, cuyos principales líderes eran Raimundo Ongaro y Agustín Tosco. Pedraza formó parte de esta CGTA rebelde. Allí conoció al joven escritor y periodista Rodolfo J. Walsh, de 41 años, convocado para dirigir el Semanario CGT. En ese periódico, Walsh publicó por entregas su investigación “¿Quién mató a Rosendo?”, donde radiografió la situación de la clase obrera: “Se echa a los más combatientes, previamente calificados de ‘comunistas’ o de peronistas revolucionarios. Se disuelven las comisiones internas, si es necesario se las compra”. Cuando los trabajadores recurren al sindicato “allí también fastidian, allí también cuestionan, allí también resultan ‘comunistas’. Patrones y dirigentes han descubierto al fin que tienen un enemigo común: esa es la verdadera esencia del acuerdo celebrado por el vandorismo con las federaciones industriales. Para llevarlo a la práctica, el gremio se convierte en aparato. Todos sus recursos, económicos y políticos, creados para enfrentar a la patronal, se vuelven contra los trabajadores. La violencia que se ejercía hacia afuera, ahora se ejerce hacia adentro. Al principio el aparato es la simple patota, formada en parte por elementos desclasados de la Resistencia, en parte por delincuentes. A medida que las alianzas se perfeccionan, a medida que el vandorismo se expande a todo el campo gremial y disputa la hegemonía política, el aparato es todo: se confunde con el régimen, es la CGT y la federación patronal, los jefes de policía y el secretario de trabajo, los jueces cómplices y el periodismo elogioso”. Walsh contabiliza el resultado: la pérdida de 50.000 puestos de trabajo en apenas tres años para que las empresas metalúrgicas pudieran “producir más con menos operarios”. Lo ilustra con los índices de productividad, que crecieron 50 por ciento entre 1950 y 1961.

Cuarenta años después

Han pasado más de cuarenta años y con ellos otra dictadura y un gobierno electo por el voto popular que perfeccionó aquello que iniciaron los de facto. Pero aunque muchas otras cosas hayan cambiado, aquellas páginas no perdieron su potencia descriptiva. Pedraza llegó a la conducción de la Unión Ferroviaria durante la presidencia de Raúl Alfonsín. Cuando Carlos Menem asumió la presidencia, dos asesores de Pedraza, Julio Savón y Fernando Carlos Frediani, fueron designados administrador y subadministrador de Ferrocarriles y su tesorero, Santos Reale, quedó a cargo de los ferrocarriles metropolitanos, que fueron saqueados como paso previo a la privatización. El entonces vicepresidente Duhalde controlaba, a través de su asesor Mario Masciotra, el departamento Explotaciones e Inmuebles Colaterales de Ferrocarriles. Una mutual fantasma de viviendas ferroviarias formada por Pedraza recibió 66 espacios y locales en las estaciones Federico Lacroze, Retiro, Once, Constitución, Liniers, Castelar, José C. Paz, Morón, Merlo, Moreno, Lanús, Lomas, Temperley, Monte Grande, Mar del Plata, Padua y terrenos en la calle Yerbal, en Rojas y Bacacay y en Belgrano C, por un alquiler promedio mensual sin indexación alguna de 15 dólares cada uno. En los mismos meses de 1989 en que decidió apoyar el plan racionalizador y privatizador del Banco Mundial, que Menem impuso bajo la amable consigna “Ramal que para, ramal que cierra”, Pedraza se mudó a una casa de un millón y medio de dólares en Villa Devoto. Paradigma del sindicalismo empresario, también recibió los 11.000 kilómetros del Belgrano Cargas y obtuvo luz verde de la mayoría automática menemista en la Corte Suprema de Justicia para controlar el gremio con mandato vencido desde 1991 y sin elecciones.

Los pesados

Para ello consiguió excluir a la opositora Lista Celeste mediante un ardid estatutario. Utilizó como único medio para comunicar las condiciones del comicio un aviso en la página de Finanzas de La Nación, que como todo el mundo sabe es la lectura habitual de fin de semana en el hogar de los entonces 90.000 ferroviarios de todo el país. Ahora, sólo quedan 9000. En proporción, hubo pocos aportes tan significativos a la de-socupación. Peor fue el siguiente proceso electoral, en 1996. Uno de los líderes celestes, Jorge De Nápoli, fue despedido de su trabajo en el ferrocarril San Martín y citado en un bar por el jefe de custodia y operaciones de Pedraza, Rubén Norberto Carrizo, quien le dio a elegir entre aceptar plata para desistir o vérsela “con los pesados”. La disyuntiva fue reiterada por los propios pesados: el mayor Osvaldo Zacarías (que había participado con De Nápoli en un alzamiento carapintada) y el capitán Héctor Pedro Vergez se presentaron en el galpón de la Lista Celeste, cedido a De Nápoli por el automovilista Rubén Valentini, nieto, hijo y sobrino de ferroviarios y ex copiloto en competencias de rally de Menem y de su hijo. Vergez le explicó a Nelson Castro que habían ido por encargo del jefe de seguridad de Pedraza, aunque negó haber apretado a De Nápoli. Ambos militares trabajaban entonces para la SIDE. Valentini encontró en la ventana de su casa en Pinamar un pan de una libra de trotyl cuya mecha se apagó cuando sólo faltaban dos centímetros para que llegara al detonador. El juez federal Norberto Oyarbide allanó la sede de la Unión Ferroviaria, donde personal de la Gendarmería secuestró panes de trotyl, mechas lentas, detonadores y cintas de empaque idénticos a los que se emplearon para el fallido atentado y un plano del centro de Pinamar, del cual faltaba la parte que corresponde a la casa de Valentini.

Durante el interinato presidencial de Duhalde, Pedraza negoció un nuevo convenio que redujo los derechos de los pocos miles de trabajadores ferroviarios que quedaban. Acordó con las empresas América Latina Logística Central SA y América Latina Logística Mesopotámica SA el convenio 612/03 en el que se admite la Polivalencia Funcional (o cláusula del fregado y el barrido), la ampliación del periodo de prueba a seis meses, la asignación de las vacaciones en cualquier momento del año a voluntad del empleador y la aceptación del transporte ferroviario como un servicio público esencial, que en caso de huelga debe acatar la intimación ministerial a mantenerlo en funcionamiento, criterio que ni los gremios del transporte ni la OIT admiten. La actual viceministra de Trabajo Noemí Rial asesoraba a Pedraza en la disputa electoral. Héctor Recalde y el actual secretario de Relaciones Laborales, Alvaro Ruiz, a la oposición proscripta. ¿Será por eso que Ruiz y no Rial intervino en la negociación con los trabajadores tercerizados por la UGOFE, en catorce cooperativas en las cuales tiene fuerte participación el propio Pedraza?

Morir por Pedraza

Pedraza también fue procesado por administración fraudulenta del fondo de sepelios de los trabajadores ferroviarios y embargado por 50 millones de pesos, en 2006. Los aportes de los trabajadores eran derivados a una mutual supuestamente sin fines de lucro, cuyo presidente era Héctor Horacio Amigo [de Pedraza]. Gracias a ese artificio, a los afiliados a la Unión Ferroviaria morirse les salía cuatro veces más caro que a sus colegas de la Asociación de Señaleros. A medida que las privatizaciones redujeron el padrón de afiliados, los descuentos compulsivos se extendieron de los trabajadores activos a las viudas pensionadas y el valor de la cuota se incrementó. Según la fiscal Graciela Gils Carbó el contrato celebrado entre la UF y la mutual, que a su vez subcontrató con la empresa Parcelas Argentinas la compra de espacio en cementerios privados era “una fachada para cubrir el fabuloso desvío de fondos sindicales en provecho propio de los enjuiciados”. Por la recusación de Pedraza a un juez, la causa rebotó de cámara en cámara sin ser elevada nunca a juicio oral, hasta que en mayo de 2008 la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal (Eduardo Riggi, Angela Ledesma y Guillermo Tragant) dictaron la nulidad de todo lo dispuesto con la firma del juez recusado y la prescripción de la causa. Como se ve, el trayecto de la bala que mató a Mariano comenzó antes de que él naciera y contó con una extensa cadena de complicidades.

Sólo se recibe la mitad de los ingenieros que necesita el país

Son 5.200 por año. Para satisfacer la demanda laboral hace falta casi el doble.

PorLeila Mesyngier

Los 5.200 ingenieros que se reciben por año en las universidades de la Argentina no alcanzan para satisfacer la demanda laboral, que exige casi el doble de profesionales para desarrollar proyectos en diversas áreas.

Esa cifra representa “entre el 10 y 15 por ciento” de todos los graduados en educación superior y significa “ un mal porcentaje ” en términos de crecimiento, según explicó Luis Vaca Arenaza, presidente del Capítulo Formación de Ingenieros para el Desarrollo Sustentable (FIDS) del Congreso Mundial de Ingeniería 2010.

“No podemos decirles a todos que vengan a estudiar Ingeniería pero podemos sembrar para después cosechar y, para eso, tenemos que mejorar las formaciones inicial y media. Se trata de buscar métodos de generación de vocaciones tempranas”, asegura Vaca Arenaza.

Según el presidente de FIDS, “hay muchas disciplinas que conducen a la Ingeniería como la Matemática, que hay que mejorar, fortalecer y modernizar.

También aquellos que tienen afinidad por la música pueden ser brillantes ingenieros ”.

Otro de los motivos del bajo porcentaje de graduados es el temprano arribo al mundo laboral que conduce a los jóvenes a acceder a salarios altos, acelerar ciertas etapas de la vida (como comprarse un auto, un departamento o casarse) y no terminar los estudios, analiza Daniel Morano, Vicepresidente del Capítulo. “Cuando están por alcanzar un ascenso, vuelven a la universidad”, advierte.

Según Morano, quien también es Coordinador del Programa de Calidad de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, cada año ingresan aproximadamente 31.000 alumnos y hay otros 25.000 que adeudan menos de siete materias en las 380 carreras que ofrecen las casas de altos estudios de todo el país.

Además, como también se requieren técnicos, y la reforma educativa de la década del noventa condujo al cierre de las escuelas de oficios, los alumnos de 2º y 3º año de la universidad son absorbidos por las empresas y ya no vuelven a estudiar, explicó el funcionario.

Durante el Congreso también se analizaron cuáles son los principios éticos básicos que deben tener los profesionales en la actualidad, teniendo en cuenta que la ingeniería “es una de las profesiones que más transformaciones produce en la naturaleza”.

Entre las características mencionadas se encuentran, por un lado, el sostenimiento de la excelencia académica y de la rentabilidad económica y, por el otro, la generación de conciencia y respeto por el medioambiente, la ecología, los recursos y la diversidad cultural en consonancia con los objetivos del milenio planteados por la UNESCO. “No puede haber un ingeniero que no sepa esto”, concluyó Vaca Arenaza.

lunes, 11 de octubre de 2010

Bolivia promulga ley antirracista pese rechazo medios

8 de octubre de 2010, 03:09 PM Reuters

Por Carlos A. Quiroga L.

LA PAZ (Reuters) - El presidente boliviano Evo Morales promulgó el viernes una ley antirracismo que definió como "histórica" y "democrática", pese al rechazo de la oposición conservadora, empresarios y organizaciones de periodistas que la calificaron como un atentado a la libertad de expresión.

Tras la promulgación y sin darse por derrotados, unos 60 periodistas levantaron las huelgas de hambre que realizaban en todo el país y anunciaron que elevarán su protesta a organismos internacionales pues consideran que la ley viola varios convenios.

Morales, primer mandatario indígena del empobrecido país, firmó la ley rodeado de autoridades y dirigentes sindicales e indígenas sólo horas después de que el Senado, dominado por el oficialismo, la sancionara en una maratónica sesión.

"Son más de 500 años de racismo, con 185 años de vida estatal, 184 años de Estado colonial y un año de Estado plurinacional, por fin aprobamos una ley para luchar contra el racismo y la discriminación", proclamó Morales.

La ley se sumó a media docena de leyes estructurales aprobadas en lo que va del año, en un acelerado proceso de aplicación de una nueva Constitución de línea indigenista y socialista que dio paso en diciembre del 2009 a la reelección de Morales y a la conformación de la primera Asamblea Legislativa Plurinacional en vez del viejo Congreso Nacional.

Comunicadores han protestado con movilizaciones y huelgas de hambre, fundamentalmente contra dos artículos de la ley: Uno que dispone la suspensión de la licencia de medios que divulguen intencionalmente mensajes racistas y otro que anula, sólo para esta materia, un antiguo fuero penal que protege a periodistas.

Al anunciar el fin de los ayunos iniciados hace una semana, el líder de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia, Pablo Zenteno, dijo que continuará la resistencia, que tuvo su punto alto el jueves cuando la mayoría de los diarios publicó sus portadas en blanco.

"Ahora lo que haremos es iniciar otras acciones como una queja formal ante la OEA sobre los efectos de esta ley, efectuar un pedido de interpretación de esta ley ante la ONU, iniciar mecanismos para mejorar esta ley y finalmente no participar en la reglamentación de esta ley", afirmó Zenteno.

"Ahora sólo nos queda tener mucho cuidado porque seguramente va a ser muy difícil acostumbrarnos a este nuevo mecanismo", agregó el dirigente.

MORALES INMUTABLE

Morales, un seguidor del venezolano Hugo Chávez y el cubano Fidel Castro, restó importancia al coro de quejas de los medios, que consideró más obra de sus dueños que de sus trabajadores, y convocó a los periodistas sindicalizados a participar en la reglamentación de la ley antirracismo.

"Es una norma para que todos tengamos los mismos derechos, todos somos iguales", explicó, citando varios casos de mensajes racistas de medios y conductas racistas de varias instituciones, como justificación de la ley que nació de una iniciativa del primer diputado afroboliviano, el oficialista Jorge Medina.

"La libertad de expresión no es sinónimo de racismo, no puede ser sinónimo de discriminación (...), siempre está respetada. Dicen que sin libertad de expresión no hay democracia, pero el racismo es lo más antidemocrático", añadió.

El jefe de la Cámara de Diputados, Héctor Arce, dijo que "quien no comete racismo ni discriminación, quien busca la igualdad, procura la convivencia pacífica (...), no tiene nada que temer".

La sanción de la ley había sido anunciada en la madrugada por el presidente del Senado, René Martínez, mientras en las afueras de la Cámara centenares de activistas de movimientos sociales hacían vigilia en defensa del proyecto y en rechazo a las huelgas de hambre de periodistas.

La norma quedó sancionada al ratificar el Senado el proyecto que había pasado antes por la también oficialista cámara baja.

Un comunicado del Senado dijo que la ley fue sancionada "por más de dos tercios (...), sin el apoyo de la opositora Convergencia Nacional (CN) por considerar que los artículos 16 y 23 de esa norma atentan al derecho de la información, la libertad de prensa y la libre expresión".

Agregó que los opositores intentaron sin éxito que el Senado suspendiera la aprobación de la ley y convocara en cambio a un referendo nacional sobre los dos artículos polémicos.

(Reporte adicional de Claudia Soruco. Editado por Lucila Sigal y Silene Ramírez)

Catorce minutos de reflexión

Mario Vargas Llosa
El País

Lunes 11 de octubre de 2010 | Publicado en edición impresa

Catorce minutos  de reflexión

Vargas Llosa, durante la conferencia de prensa, en Nueva York, para referirse al otorgamiento del Nobel de Literatura. Foto AFP

NUEVA YORK.- Ese día, como todos los días desde que, hace tres semanas, llegamos a Nueva York, me levanté a las cinco de la mañana y, procurando no despertar a Patricia, me fui a la salita a leer. Era noche cerrada todavía y las luces de los rascacielos del contorno tenían la apariencia inquietante de una gigantesca bandada de cocuyos invadiendo la ciudad. Dentro de una hora más o menos comenzaría a amanecer y, si estaba despejado el cielo, las primeras luces irían iluminando el río Hudson y la esquina de Central Park con sus árboles que el otoño comienza a dorar, un lindo espectáculo que me regalan cada mañana las ventanas del departamento (vivimos en el piso 46).

Tenía el día planificado con toda precisión. Trabajaría un par de horas preparando la clase del próximo lunes en Princeton, en la que ilustraría el tema del punto de vista con ejemplos tomados de El reino de este mundo, de Alejo Carpentier; media hora de ejercicios para la espalda, una hora de caminata en el Central Park, periódicos, desayuno, ducha, y a la Public Library de Nueva York, donde escribiría mi Piedra de Toque para El País sobre el suicidio, tirándose del puente George Washington, en la Universidad de Rutgers, de Tylor Clementi, violinista y joven estudiante al que dos compañeros homófobos habían denunciado como gay, difundiendo en la Red un video en el que aparecía besándose con un hombre.

Inmediatamente fui absorbido por la magia de El reino de este mundo y la transfiguración mítica que la prosa de Carpentier hace de los primeros intentos independentistas en Haití. El narrador omnisciente de la historia es una astuta ausencia erudita, libresca, barroca y rebuscada que narra desde muy cerca de la sensibilidad del esclavo Ti Noel, quien cree en los Grandes Loas del vudú y que los hechiceros del culto, como Mackandal, gozan del don de la licantropía, es decir, pueden transformarse en animales a voluntad. Hacía por lo menos veinte años que no la releía y su poder de persuasión seguía siendo irresistible.

De pronto advertí la presencia de Patricia en la salita. Se acercaba con el teléfono en la mano y una cara que me asustó. "Una tragedia en la familia", pensé. Cogí el aparato y escuché, entre silbidos, ecos y eructos eléctricos, una voz que hablaba en inglés. En el instante en que alcancé a distinguir las palabras Swedish Academy la comunicación se cortó. Estuvimos callados, mirándonos sin decir nada, hasta que el teléfono repicó otra vez. Ahora sí se oía bien. El caballero me dijo que era el secretario de la Academia Sueca, que me habían concedido el Premio Nobel de Literatura y que la noticia se haría pública dentro de catorce minutos. Que podía escucharla en la televisión, la radio y el Internet.

-Hay que avisar a Alvaro, Gonzalo y Morgana -dijo Patricia.

-Mejor esperemos que sea oficial -le contesté.

Y le recordé que, hacía muchos años, en Roma, nos habían contado la broma pesada que le jugaron unos amigos (o más bien enemigos) a Alberto Moravia, haciéndose pasar por funcionarios de la Academia Sueca y felicitándolo por el galardón. El alertó a la prensa y la noticia resultó un embrollo de mal gusto.

-Si es cierto, esta casa se va a volver un loquerío -dijo Patricia-. Mejor dúchate de una vez.

Pero, en vez de hacerlo, me quedé en la salita, viendo asomar entre los rascacielos las primeras luces de la mañana neoyorquina. Pensé en la casa de la calle Ladislao Cabrera, en Cochabamba, donde pasé mi infancia, y en el libro de Neruda Veinte poemas de amor y una canción desesperada , que mi madre me había prohibido leer y que tenía escondido en su velador (el primer libro prohibido que leí). Pensé en lo mucho que le hubiera alegrado la noticia, si era cierta. Pensé en la gran nariz y la calva reluciente del abuelo Pedro, que escribía versos festivos y explicaba a la familia, cuando yo me negaba a comer: "Para el poeta la comida es prosa". Pensé en el tío Lucho, que, en ese año feliz que pasé en su casa de Piura, el último del colegio, escribiendo artículos, cuentecitos y poemas que publicaba a veces en La Industria , me animaba incansablemente a perseverar y ser un escritor, porque, acaso hablando de sí mismo, me aseguraba que no seguir la propia vocación es traicionarse y condenarse a la infelicidad. Pensé en el estreno, ese mismo año, en el Teatro Variedades de Piura, de mi obrita La huida del Inca , que mi amigo Javier Silva publicitaba a voz en cuello por las calles con una gran bocina, desde el techo de un camión, y en la bella Ruth Rojas, la Vestal de la obra, de la que yo estaba enamorado en secreto.

-Es una tontería pensar que esto puede ser una broma -dijo Patricia-. Llamemos a Alvaro, Gonzalo y Morgana de una vez.

Llamamos a Alvaro a Washington, a Gonzalo a Santo Domingo y a Morgana a Lima, y todavía faltaban siete u ocho minutos para la hora señalada. Yo pensé en Lucho Loayza y Abelardo Oquendo, los amigos de adolescencia, y en la revista Literatura , de la que sacamos apenas tres números, de nuestro manifiesto contra la pena de muerte, del homenaje a César Moro y de las feroces discusiones que a veces teníamos sobre si Borges era más importante que Sartre o éste que aquél. Yo sostenía lo último y ellos lo primero y eran ellos, por supuesto, quienes llevaban la razón. Fue entonces cuando me pusieron el apodo (que a mí me encantaba): "El sartrecillo valiente".

Pensé en el concurso de La Revue Francaise que gané el año 1957, con mi cuento "El desafío", que me deparó un viaje a París, donde pasé un mes de total felicidad, viviendo en el hotel Napoleón; en las cuatro palabras que cambié con Albert Camus y María Casares en las puertas de un teatro de los Grandes Bulevares, y mis desesperados y estériles esfuerzos para ser recibido por Sartre aunque fuera sólo un minuto para verle la cara y estrecharle la mano. Recordé mi primer año en Madrid y las dudas que tuve antes de decidirme a enviar los cuentos de Los jefes al Premio Leopoldo Alas, creado por un grupo de médicos de Barcelona, encabezado por el doctor Rocas y asesorado por el poeta Enrique Badosa, gracias a los cuales tuve la enorme alegría de ver mi primer libro impreso.

Pensé que, si la noticia era cierta, tenía que agradecer públicamente a España lo mucho que le debía, pues, sin el extraordinario apoyo de personas como Carlos Barral, Carmen Balcells y tantas otras, editores, críticos, lectores, jamás hubieran alcanzado mis libros la difusión que han tenido.

Y pensé lo increíblemente afortunado que yo he sido en la vida por seguir el consejo del tío Lucho y haber decidido, a mis veintidós años, en aquella pensión madrileña de la calle del Doctor Castelo, en algún momento de agosto de 1958, que no sería abogado sino escritor y que, desde entonces, aunque tuviera que vivir a tres dobles y un repique, organizaría mi vida de tal manera que la mayor parte de mi tiempo y energía se volcaran en la literatura, y que sólo buscaría trabajos que me dejaran tiempo libre para escribir. Fue una decisión algo quimérica, pero me ayudó mucho, por lo menos psicológicamente, y creo que, en sus grandes rasgos, la cumplí en mis años de París, pues los trabajos en la Escuela Berlitz, la Agence France Presse y la Radio Televisión Francesa me dejaron siempre algunas horitas del día para leer y escribir.

Y pensé en la extraña paradoja de haber recibido tantos reconocimientos, como éste (si la noticia no era una broma de mal gusto), por dedicar mi vida a un quehacer que me ha hecho gozar infinitamente, en la que cada libro ha sido una aventura llena de sorpresas, de descubrimientos, de ilusiones y de exaltación, que compensaban siempre con creces las dificultades, dolores de cabeza, depresiones y estreñimientos. Y pensé en lo maravillosa que es la vida que los hombres y las mujeres inventamos, cuando todavía andábamos en taparrabos y comiéndonos los unos a los otros, para romper las fronteras tan estrechas de la vida verdadera, y trasladarnos a otra, más rica, más intensa, más libre, a través de la ficción.

A las seis en punto de la mañana las radios, la televisión y el Internet confirmaron que la noticia era cierta. Como predijo Patricia, la casa se volvió un loquerío y desde entonces yo dejé de pensar y, casi casi, hasta de respirar.

© Mario Varga Llosa, New York, octubre de 2010. © Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAIS, SL, 2010.

jueves, 7 de octubre de 2010

EEUU deportó récord de 392.000 indocumentados en el último año

miércoles 6 de octubre, 6:54 PM AFP

Hondureños deportados a su país tras emigrar ilegalmente en Estados Unidos, llegan al aeropuerto de Tegucigalpa el 30 de agosto de 2010, dos días antes de que fueran devueltos a Honduras los cuerpos de 16 emigrantes hallados entre los 72 asesinados en una finca de Tamaulipas, noreste de México.  Foto:orlando sierra/AFP

Foto AFP: Hondureños deportados a su país tras emigrar ilegalmente en Estados Unidos, llegan al aeropuerto de. Tegucigalpa.

WASHINGTON (AFP) - Estados Unidos deportó un récord de 392.000 inmigrantes indocumentados en el último año, 195.000 de ellos con antecedentes penales, informó este miércoles la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano.

El récord alcanzado durante el año fiscal 2010 recién finalizado (octubre 2009-septiembre 2010) suplanta al anterior logrado el año precedente, de 389.000 deportados.

La cantidad de personas con cargos penales expulsadas aumentó en 81.000 en el año fiscal 2010, según las cifras de la agencia de inmigración y aduanas (ICE).

"Este gobierno se ha centrado en velar por el cumplimiento de nuestras leyes de inmigración de una manera sensata y eficaz, que le da prioridad a la seguridad pública y nacional", dijo Napolitano en rueda de prensa.

"Esta estrategia ha producido resultados históricos, y se ha deportado a más delincuentes extranjeros condenados que nunca antes y se han emitido más sanciones pecuniarias que durante todo el gobierno anterior contra empleadores que infringen las leyes de inmigración", afirmó.

Un 71% de los deportados son mexicanos, indicó ICE.

Napolitano afirmó que el enfoque de su agencia está centrado en deportar delincuentes, al desestimar críticas contra el Departamento de Seguridad Interior por priorizar la expulsión de algunas personas sobre otras.

"Tenemos un conjunto de prioridades y priorizamos a los delincuentes", indicó Napolitano. Pero "este departamento está abocado a hacer cumplir la ley" afirmó.

"Tenemos por ley la posibilidad de detener una acción (de deportación)" y en algunos casos lo han hecho "por razones humanitarias", dijo.

La cantidad de delincuentes deportados ha aumentado en 71% con respecto al gobierno anterior de George W. Bush, explicó la directora de servicios intergubernamentales de la Casa Blanca, Cecilia Muñoz.

"Estamos administrando la ley con mucha fuerza" pero la proporción entre los deportados sin antecedentes penales y aquellos que los tienen se está revirtieron y esa tendencia continuará, dijo Muñoz.

Un 33% de los delincuentes deportados cometieron crímenes serios, como violación o asesinato, y otro 44% fueron arrestados por robo o delitos relacionados con drogas ilegales.

El director de ICE, John Morton, recordó que el sistema de leyes migratorias actual "no es exactamente el ideal", y de allí que se necesite la reforma migratoria integral defendida por el gobierno del presidente Barack Obama.

Obama busca una reforma migratoria que abra una vía para legalizar luego de ciertos requisitos a los once millones de indocumentados -la mayor parte de ellos hispanos- que viven en Estados Unidos.

La iniciativa no ha tenido mayor avance en el Congreso, donde la oposición republicana reclama primero una mayor seguridad fronteriza.

Napolitano afirmó que el gobierno ha hecho "todos los esfuerzos para hacer segura la frontera" del suroeste, colindante con México.

Los funcionarios descartaron que el anuncio de este miércoles pueda tener motivaciones políticas, a menos de un mes de las elecciones legislativas de noviembre.

Estas estadísticas sólo "demuestran que estamos tratando de medir la manera cómo impulsamos la ley para saber que las deciciones que tomamos están teniendo efecto", dijo Muñoz.

Napolitano defendió un programa llamado "Comunidades seguras", que busca que a cada persona arrestada se le verifiquen las huellas digitales en la base de datos del Departamento de Seguridad Interior para determinar si está en el país legalmente.

Este programa se inició en 2008 y el gobierno espera que esté operativo en todo Estados Unidos para 2013.

viernes, 1 de octubre de 2010

No habrá perdón ni olvido , dijo Correa tras el fracaso de la revuelta policial

La Nacion viernes 1 de octubre, 5:47 AM

QUITO.- El presidente de Ecuador, Rafael Correa, se dirigió anoche a miles de sus partidarios en la Plaza de la Independencia de Quito tras ser liberado del hospital donde estaba recluido desde el mediodía de ayer mediante una operación llevada a cabo por militares en un enfrentamiento con policías sublevados, que dejó al menos un muerto y 50 heridos.

Correa saludó a sus simpatizantes que lo esperaban en la plaza de la independencia, frente a la sede del Ejecutivo, y aseguró que se trató de un día "de profunda tristeza".

"Es un día de profunda tristeza que jamás creí que iba a llegar en mi gobierno que sólo busca el buen vivir", señaló. "Hay muchos infiltrados de partidos políticos bien conocidos", sostuvo el presidente para explicar los motivos de la revuelta.

Agradeció a los ciudadanos que fueron a "rescatarle" al hospital y que, según dijo, fueron recibidos con "gas pimienta, gas lacrimógeno, con pedradas", supuestamente por policías sublevados.

Correa comentó que entre los sublevados había policías uniformados de tropa, pero también vestidos de paisano y agregó que también debieron haber estado opositores de partidos políticos.

"Muchas gracias a esos héroes que me acompañaron en esta jornada", dijo al mencionar entre ellos a sus guardias personales, ministros y asambleístas que lo acompañaron en el cuarto del hospital "dispuestos a dar la vida" por su presidente.

El gobernante aclaró que "jamás cedieron" ni aceptaron "negociar nada bajo presión" y señaló que no habrá impunidad.

También expresó su agradecimiento a los presidentes que lo llamaron a solidarizarse.

Indicó que en el Regimiento Quito, a donde acudió para dirigirse a los policías sublevados, sintió "como una puñalada en la espalda" al ver la situación pues, a su criterio, ningún Gobierno ha atendido tanto a la institución policial.

Más calmado, y portando la banda presidencia, Correa habló por la madrugada por cadena nacional de la televisión ecuatoriana para repetir: "No habrá perdón ni olvido". "Lo que ocurrió aquí fue una sublevación muy grave. No una sublevación por una recomposición salarial, fue una conspiración", insistió.

Además, sostuvo que "la policía nacional seguirá contando con nuestro apoyo", aunque remarcó que "todos los que participaron en esta irracionalidad que a creado tanto dolor y ha dejado al país tan mal ante el mundo, que abusaron de las armas que le dio al sociedad a la que pertenecen, tendrán su sanción correspondiente".

El operativo. En la zona del hospital en la que permanecía Correa, quien debió resguardarse tras ser agredido por uniformados en medio de la sublevación, las fuerzas militares fueron cercados por casi un centenar de policías motorizados antes de llegar al centro médico.

Portando banderas del movimiento oficialista Alianza País, los militantes de Correa fueron dispersados con gases lacrimógenos.

Tras casi 35 minutos de intercambio de disparos, los militares evacuaron a Correa en una camioneta que partió a toda velocidad en medio de fuerte resguardo militar.

Después del operativo Correa llegó al Palacio de Carondelet, en donde dirigió un discurso a una multitud de seguidores que se mantuvieron horas concentrados en el lugar y lo vitorearon cuando apareció en el balcón que da a la plaza.

Encierro. "De aquí salgo como presidente o salgo como cadáver. Me siento secuestrado, no me dejan salir", había advertido el mandatario desde el hospital.

El gobierno de Ecuador decretó esta tarde el estado de excepción (de sitio) en todo el territorio nacional por una semana y delegó en las Fuerzas Armadas la seguridad interna y externa del país. Mientras en las calles de varias ciudades del país se produjeron saqueos a supermercados, robos a bancos y diversos enfrentamientos.

"Señores, si quieren matar al presidente, aquí está: mátenme si les da la gana, mátenme si tienen valor, en vez de estar en la muchedumbre, cobardemente escondidos", dijo Correa este mediodía visiblemente exaltado desde el hospital.

Correa intentó dialogar con los policías que reclaman la eliminación de la ley de recortes al servicio público en las afueras del Regimiento, pero los manifestantes lo recibieron a los gritos. Entonces, el jefe de Estado ingresó en las instalaciones y desde una ventana se dirigió a los policías.

La rebelión policial no se calmó y sus miembros comenzaron a lanzar gases lacrimógenos que afectaron a Correa que portaba una máscara antigas, pero que debió ser hospitalizado y recibir oxígeno.

Disturbios. El canal público de Ecuador ECTV denunció en vivo ayer que policías y personas vestidas de civil entraron a sus instalaciones para tratar de cortar su señal y suspender la transmisión de los hechos en el país, sumido en un caos por una protesta de efectivos de seguridad."Ingresaron, rompieron vidrios y llegaron a los estudios", dijo una de las personas que se encontraba en el interior del canal que prefirió el anonimato. Altos mandos de la policía invitaron a los sublevados a deponer la medida. En tanto, esta ayer en la mañana se produjeron algunos saqueos y cierres de escuelas y oficinas se en varias ciudades. En Guayaquil, la segunda mayor ciudad del país, se confirmó el robo de un banco, dos estaciones de servicio y un mercado popular, aunque en la capital Quito no se reportaron oficialmente casos similares.

Repercusiones. El ex presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez pidió disolver el Parlamento y llamar a elecciones presidenciales anticipadas como solución a la crisis. En declaraciones desde Brasilia, Gutiérrez, al que Correa vinculó con las protestas de ayer, dijo que "el único responsable" de esta crisis y del "caos" y la incertidumbre que a su juicio reinan en Ecuador es "el gobierno abusivo, corrupto, prepotente de Rafael Correa".

Tensión en Ecuador

Agencias: Reuters, AP, Ansa y AFP

Planeta Redondo

El Pelé de Uruguay que murió pobre y abandonado

30/09/10 - 10:47

José Leandro Andrade fue el primer crack negro del fútbol. Ganó con su selección los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928 y el Mundial de 1930. Tocaba el violín y el tamboril. Y hasta jugó en Argentina para Atlanta.

Por Waldemar Iglesias



AQUELLOS DIAS. Andrade, en un descanso de los Juegos de Amsterdam 1928, les sirve una copa a sus compañeros del plantel.

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José Leandro Andrade creía que todo era posible: era capaz de jugar un partido como el mejor futbolista de su tiempo y a la noche rendirle homenaje a su pasión por la música. Primero, demostraba en los escenarios de su país y del mundo que era el primer crack negro de la historia. Luego, tocaba con esmero el violín y el tamboril.

En ocasión de los Juegos Olímpicos de 1924, en París, cuando la gran cita futbolística sucedía, Andrade se ganó un apodo que le duró para siempre: La merveille noire (La Maravilla Negra). Señala el periodista Miguel Abalos: "Su figura fue adquiriendo resonancia en cada partido. Tan exquisita destreza en los pies no era sólo para el deporte, también bailaba el tango… y como pocos. En París cambió su desgastada gorra por un 'chambergo' que le hacía sombra a sus renegridos ojos vivaces y atrevidos y sus privilegiados pies dejaron las alpargatas para vestirse con unas botitas de charol que les daban jerarquía. Fue la locura de las rubias francesas, que se lo disputaban como algo extraño y misterioso que puede traer suerte o temor, tal vez un raro sensualismo, y ¿por qué no?, algo de salvaje".

Antes de que existieran los Mundiales él ya era una figura mundial: fue doble campeón olímpico en 1924 y 1928 y también obtuvo dos Copas América, en 1923 y 1926. Después fue campeón de la primera Copa del Mundo, en 1930. Retrata Rubén Olivera en el diario La República, de Montevideo: "Perteneció a una generación maravillosa de futbolistas uruguayos, dueños que fueron de picardía, ingenio, fantasía, temperamento y amor a la camiseta, que al cabo, por ella se jugaba".

Eduardo Galeano, encantador artista de las palabras, contó sobre Andrade: "Las gambetas de los jugadores uruguayos, que dibujaban ochos sucesivos en la cancha, se llamaban moñas. Los periodistas franceses quisieron conocer el secreto de aquellas brujerías que dejaban de mármol a los rivales. José Leandro Andrade, intérprete mediante, les reveló la formula: los jugadores se entrenaban corriendo gallinas, que huían haciendo eses. Los periodistas lo creyeron, y lo publicaron". Y lo resume, en su libro Fútbol a sol y sombra: "Fue negro, sudamericano y pobre, el primer ídolo internacional del fútbol.

Fue figura de los dos gigantes del fútbol de Uruguay: Peñarol y Nacional. Y hasta tuvo un poco recordado paso por el fútbol argentino. El periodista e historiador Edgardo Imas sostiene sobre su paso por este lado del Río de la Plata: "Lamentablemente, en Atlanta pasó casi inadvertido pues apenas jugó tres partidos oficiales: uno solo por el Campeonato 1933 (Atlanta 1 - Vélez 3, cuarta fecha, el 2 de abril de 1933) y los dos restantes por la Copa de Honor "Beccar Varela" 1933, en enero de 1934 (Atlanta 2 - Sudamérica de Montevideo 0 y Central Córdoba de Rosario 2 - Atlanta 0)". Actuó además en la curiosa fusión Lanús-Talleres. Pero con la misma particularidad: un recorrido breve y casi perdido en un rinconcito de la memoria, en 1934.

Era también un seductor. Tras la consagración en los Juegos Olímpicos de París, no regresó con sus compañeros. Una condesa rubia y de ojos claros había decidido abrazarlo por un rato largo. Cuando Andrade volvió al puerto de Montevideo, cuentan que ella -que no lo podía olvidar- viajó a Uruguay para llevarlo a Europa nuevamente. Militante de la bohemia, Andrade prefirió siempre la tierra que lo vio crecer. Y allí permaneció en sus días de gloria y hasta cuando la fama lo abandonó y las oscuridades lo atraparon. Murió de tuberculosis a los 55 años, pobre, en la soledad de un asilo. Dicen que la condesa jamás lo olvidó. La historia del fútbol, tampoco.

A modo de conclusión, escribió alguna vez Julio César Puppo, perfecto retratista de Montevideo y de sus personajes: "Hay algo de admirable y de grande en todo esto. Algo admirablemente dramático en esta vida original, personalísima, que se despegó de un buzón hediondo a perros, y se levantó hasta los labios perfumados de las finísimas parisinas, para ser devuelto a la calle, más pobre y abandonado que antes. Hay hasta poesía. Hay, sí. Poesía de arrabal: letra de tango".